“Mi camino no ha sido fácil. Ha estado lleno de obstáculos, de piedras, pero al final era el mío. Tenía que ser este, porque es el que me ha convertido en quien soy hoy. Me ha dado la fortaleza mental y física con la que he llegado a estos Juegos, y una madurez deportiva y personal que ha marcado mi forma de afrontar cada contratiempo. He aprendido a creer en mí, a saber que podía conseguirlo y que no debía rendirme nunca. Ha sido un sendero muy duro, pero me siento profundamente orgullosa”.
El pasado 19 de febrero, muchos contuvimos la respiración en la última transición de la final femenina de Sprint de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina. Apenas tres o cuatro segundos después —los que tardó Ana Alonso en arrancar las pieles de sus esquís y guardarlas en el mono— estallábamos en un grito de euforia. Completó el descenso y conquistó su primera medalla de bronce en estos Juegos. Todos los aficionados al esquí de montaña, dentro y fuera de nuestras fronteras, conocían bien la situación por la que había pasado la esquiadora de ATOMIC. Cuatro o cinco meses antes yacía inmóvil sobre el asfalto tras sufrir un terrible atropello, con lesiones que habrían apartado a cualquiera del sueño olímpico.
Aquí os dejamos el vídeo de la prueba y la inspiradora conversación que mantuvimos con ella y publicamos en el número de febrero de 2026 de Kissthesnow, “Luz Olímpica”.


