“La carrera es demasiado dura para las mujeres. Simplemente no son lo suficientemente duras para hacerlo.”
Sin balizas, sin asistencia, con un desnivel acumulado que supera el doble de la ascensión al Everest desde el mar, y un límite de tiempo tan ajustado que, desde 1986, solo una veintena de personas han cruzado la línea de meta, Barkley Marathons es una de esas carreras diseñadas para que nadie acabe. De esa veintena, hasta 2024, ninguna de ellas era mujer.
Jasmin Paris llegó a la Barkley por primera vez en 2022, como quien acepta un desafío que lleva tiempo rondándole la cabeza. Madre de dos hijos, veterinaria a tiempo completo, ya había reescrito el récord de la Montane Spine Race en 2019 —268 millas por el Pennine Way, con 12 horas de ventaja sobre la plusmarca anterior—. Ese año completó el “Fun Run” de tres vueltas, la primera mujer en lograrlo en nueve años. En 2023 volvió y fue más lejos. En 2024, con 99 segundos de margen sobre el cierre del cronómetro, completó las cinco vueltas. Primera mujer en la historia de la Barkley Marathons.
El documental The Finisher: Jasmin Paris and the Barkley Marathons, reconstruye con imágenes inéditas y entrevistas en profundidad el viaje de tres años de la corredora escocesa hacia una de las gestas más extraordinarias de la historia del deporte de resistencia. No es solo la historia de una carrera. Es la historia de una obsesión.
El metraje, que cuenta con testimonios de Courtney Dauwalter, Amelia Boone y Jared Campbell, construye su relato desde dentro. No desde la épica fácil, sino desde el detalle: los entrenamientos solitarios por las colinas de Escocia, las mismas zapatillas usadas los tres años —reparadas, no reemplazadas—, el marido cocinando en la puerta de salida entre vuelta y vuelta. Y la propia Jasmin, que aparece en pantalla como alguien que no busca la hazaña, sino simplemente completar lo que empezó.
“Nadie ha venido aquí con más ganas que Jasmin”, dice Cantrell en una de las escenas más memorables del film. Es mucho, viniendo de quien diseñó la prueba para que nadie acabara.







