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Alex Txikon. Primera invernal al Naga Parbat

Informe Robinson

Dirección: Informe Robinson

Canal: Trangoworld

Año: 2017 | Duración: 26:53

Video+alpinismo

“Primero salgo yo. A continuación Ali y Tamara. Simone es el último. El aire que entra en los pulmones es como si estuviera formado por alfileres. Voy marcando mi ritmo mientras hago cálculos matemáticos para saber que mi mente funciona bien. A 8.000 metros esto es importante. Cuento 25 pasos ascendentes. Si no llego a ese número, y doy por ejemplo 16, mi cabeza trabaja para ver cuántos han faltado. Nueve. Parece fácil, pero allí arriba no lo es tanto. A 25 le sumo 9. Tengo que dar 34. Lo que más me cuesta son los 7. Y los 13. Así pasan los minutos mientras me aseguro de que todo anda correctamente en mi mente. Atravesamos la cuenca haciendo travesías por zonas muy arriesgadas. Llegamos a un collado a 7.650 metros con una sensación térmica de -65º C. Ali se separa de nosotros y prefiere subir por otro lado. Con cada paso que doy, pienso en cómo voy a bajar de allí”.

Si no lo has vivido, no es fácil imaginar lo que significa escalar una de las montañas más imponentes del planeta en las peores condiciones meteorológicas posibles, con temperaturas que bajan a los 50 grados bajo cero y fuertes vientos que propician una sensación térmica de -75ºC.

El 26 de febrero de 2016, a las 15:37h, Alex Txikon, Ali ‘Sadpara’ y Simone Moro logran hollar la cima del Nanga Parbat, 8.126m, hasta entonces el penúltimo ochomil virgen en la estación más fría del año. En algo más de 24 horas regresaban al campamento base junto a su compañera de cordada Tamara Lunger, quien demostró una enorme fortaleza al alcanzar los 8.025m y decidir emprender el descenso al no sentirse con fuerzas para seguir ascendiendo de manera segura. Una expedición que ya forma parte de la historia del alpinismo.

“Es brutal. Junto al Kanchenjunga, es la montaña con más volumen del planeta. Hay que escalar 4.000 metros de desnivel, bastantes más que en el Everest. Su cumbre está 7.000 metros por encima del río Indo, situado a tan sólo 25 kilómetros de distancia. Es muy impredecible, con tres cumbres. Nunca sabes por dónde va a soplar el viento. Te puede atrapar la vida fácilmente. El cambio del tiempo no avisa. Estás a -25º C, y de repente a -50, con vientos de 140 km/.h que dan una sensación térmica de -75º C. Eres hombre muerto si no haces las cosas como debes hacerlas. La paciencia es clave”.

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Dirección: Informe Robinson

Canal: Trangoworld

Año: 2017 | Duración: 26:53

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“Primero salgo yo. A continuación Ali y Tamara. Simone es el último. El aire que entra en los pulmones es como si estuviera formado por alfileres. Voy marcando mi ritmo mientras hago cálculos matemáticos para saber que mi mente funciona bien. A 8.000 metros esto es importante. Cuento 25 pasos ascendentes. Si no llego a ese número, y doy por ejemplo 16, mi cabeza trabaja para ver cuántos han faltado. Nueve. Parece fácil, pero allí arriba no lo es tanto. A 25 le sumo 9. Tengo que dar 34. Lo que más me cuesta son los 7. Y los 13. Así pasan los minutos mientras me aseguro de que todo anda correctamente en mi mente. Atravesamos la cuenca haciendo travesías por zonas muy arriesgadas. Llegamos a un collado a 7.650 metros con una sensación térmica de -65º C. Ali se separa de nosotros y prefiere subir por otro lado. Con cada paso que doy, pienso en cómo voy a bajar de allí”.

Si no lo has vivido, no es fácil imaginar lo que significa escalar una de las montañas más imponentes del planeta en las peores condiciones meteorológicas posibles, con temperaturas que bajan a los 50 grados bajo cero y fuertes vientos que propician una sensación térmica de -75ºC.

El 26 de febrero de 2016, a las 15:37h, Alex Txikon, Ali ‘Sadpara’ y Simone Moro logran hollar la cima del Nanga Parbat, 8.126m, hasta entonces el penúltimo ochomil virgen en la estación más fría del año. En algo más de 24 horas regresaban al campamento base junto a su compañera de cordada Tamara Lunger, quien demostró una enorme fortaleza al alcanzar los 8.025m y decidir emprender el descenso al no sentirse con fuerzas para seguir ascendiendo de manera segura. Una expedición que ya forma parte de la historia del alpinismo.

“Es brutal. Junto al Kanchenjunga, es la montaña con más volumen del planeta. Hay que escalar 4.000 metros de desnivel, bastantes más que en el Everest. Su cumbre está 7.000 metros por encima del río Indo, situado a tan sólo 25 kilómetros de distancia. Es muy impredecible, con tres cumbres. Nunca sabes por dónde va a soplar el viento. Te puede atrapar la vida fácilmente. El cambio del tiempo no avisa. Estás a -25º C, y de repente a -50, con vientos de 140 km/.h que dan una sensación térmica de -75º C. Eres hombre muerto si no haces las cosas como debes hacerlas. La paciencia es clave”.

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