Connor Herson no había terminado con Noruega. Tras el primer episodio de la serie en el que logra encadenar Crown Royale en el tercer día de viaje, la Profile Wall todavía tenía algo que decirle. La siguiente línea en su lista era Recovery Drink (8c), equipada por Nico Favresse en 2013: 35 metros de desplome protegidos íntegramente con material flotante. Un terreno hecho, sobre el papel, a la medida de sus habilidades.
Porque esa es precisamente la rareza de Connor: tan cómodo en una fisura con nuts y camalots como en una pared desplomada donde la colocación de protección exige tanto técnica como lucidez. Recovery Drink no es solo una vía dura, es una prueba de ese perfil híbrido que lo distingue de la mayoría.
El segundo episodio de Born From the Climbing Life: Of Legacy and Lineage recoge esa ascensión, pero también algo más difícil de filmar: lo que significa haber crecido con la escalada como eje de una vida entera. En Noruega, compartiendo cordada con Babsi Zangerl y otros escaladores, esa pregunta cobra una dimensión concreta. No como concepto abstracto, sino como algo que se palpa en cada intercambio, en cada decisión sobre la pared.








