“Él estaba solo, nunca había estado en la pared antes y únicamente pudo confiar en sí mismo. He intentado imaginarme en su lugar después de cada paso que quedaba tras de mí. Su lucha pasaba en mis retinas como una película. Lo que él logró fue una completa locura.”
En el invierno de 1991, tras nueve días en la pared, Jeff Lowe abrió una vía legendaria en la imponente cara norte del Eiger. En solitario y sin anclajes fijos. Muchos dijeron que era una locura, la mayoría dijo que era visionario, todo el mundo dijo que era una escalada excepcional. Jeff bautizó la ruta como “Metanoia”, un término griego que significa algo así como un cambio fundamental de pensamiento, una nueva visión del mundo ante la que posiblemente se encontrase él tras su crisis existencial que le llevó al corazón de los Alpes suizos en busca de respuestas. La escalada fue un misterio durante 25 años. Hasta el 30 de diciembre de 2016, cuando Thomas Huber, Stephan Siegrist y Roger Schaeli consiguieron repetir la ruta en una hazaña épica.