BROOKS TRAIL RUNNERS. El valor del equipo

BROOKS TRAIL RUNNERS. El valor del equipo

 

A veces hay que saber aceptar las circunstancias y adaptarte a ellas. Tenía previsto acompañar al equipo de BROOKS durante la semana de UTMB® Mont-Blanc, como ya hice en Lavaredo Ultra Trail hace poco más de un año o en Transgrancanaria 2022. Un percance familiar hizo que tuviera que renunciar a ello. Quería disfrutar del gran ambiente que se vive con toda esta familia deportiva y tener pequeñas conversaciones con cada uno de sus miembros para que me contaran por qué es tan especial ser parte de este equipo y qué les ha supuesto BROOKS en sus carreras deportivas.

Ante la imposibilidad de hacerlo en persona, le hice una propuesta a Carlos, uno de los responsables del equipo: que algunos de sus atletas hicieran de mis ojos y nos contaran cómo había sido su semana en la carrera más icónica del trail running mundial. Mireia Pons, Álex García y Mario Mirabel han querido participar de este artículo. 

Muchas gracias.

PERTENENCIA

En noviembre hará un año desde que recibí la llamada de Carlos. Me explicó el proyecto del equipo BROOKS y lo que implicaba ser parte de él. Se trataba de formar parte de algo que iba más allá de un equipo élite de trail convencional. El utilizó el término “familia”. Yo fui un poco escéptica al principio, pero decidí aceptar su propuesta. Y, sinceramente, esta semana en Chamonix he entendido a la perfección el significado de esas palabras.

El trail es un deporte individual en el que cada uno de nosotros invierte muchas horas para intentar evolucionar como atletas y alcanzar nuestros objetivos y metas personales. Sin embargo, pertenecer a BROOKS implica un sentimiento de unión fuerte que hace que cada uno de sus miembros saque lo mejor de sí mismo sin presión, simplemente disfrutando.

Nos plantábamos un lunes en Chamonix 12 corredores muy dispares. Cada uno con sus ilusiones y objetivos individuales, pero bajo el mismo lema: Run Happy. Esta filosofía implica, entre otras cosas, la pertenencia a una familia donde no importa el resultado, sino sólo disfrutar de lo que más nos gusta sin ninguna presión, dejando que todo fluya. Eso hace que seamos capaces de sacar lo mejor de nosotros. Y así fue. Sinceramente, esto se encuentra en muy pocos equipos.

Para mí, la semana en UTMB significó una montaña rusa de emociones.

Euforia al pasar por el Km. 45 de la OCC y cruzar corriendo el túnel que dibujaban las manos de todos mis compañeros que chillaban y me animaban. Aún se me eriza la piel al recordarlo. 

Felicidad en aquellos momentos distendidos después de las comidas cuando nos reuníamos todos alrededor de la mesa o chapoteando en el jacuzzi como si fuéramos niños.

Tristeza por los compañeros que no llegaron a cruzar la meta soñada, quienes sin embargo eran los primeros en arrancarte una sonrisa cuando tú sí que habías conseguido alcanzar tu objetivo.

Si os fijáis, todos estos sentimientos son compartidos. Eso es lo mejor de todo. 

Al final, de aquí a unos años, cuando deje de competir, seguramente no me acordaré de mi resultado individual en la OCC. Lo que no olvidaré son todos los momentos compartidos en Chamonix con mi familia deportiva.

 

MIREIA PONS. BROOKS Trail Runner.

 

 

UN SUEÑO

Lo había soñado todo antes. 

Es un sueño que no recuerdo muy bien dónde y en qué momento se produjo. No sé si fue hace unos años, cuando unas botas ortopédicas lastraban mi adolescencia, pero no mis ilusiones. No sé si fue en las mil y una idas y venidas con las lesiones o en alguna camilla de quirófano. Seguramente en ese sueño, se me olvidaba algo. Yo pensaba que estaba casi todo: una montaña señorial, el Mont-Blanc, los mejores corredores del mundo, un dorsal en la carrera más prestigiosa, senderos dibujados a gusto, piedras, subidas, bajadas, salida, meta, música, el aplauso del respetable…

 

 

El sueño tenía forma, pero obviaba algo. Y es que, lo que mi mente soñadora no atrevía a imaginar era el encontrarme viviendo esa experiencia junto a un grupo de PERSONAS. Porque los cánones del sueño, con total seguridad, decían que estaría rodeado de deportistas, pero ¿de personas? Amigo, en los tiempos que corren, eso es una difícil empresa. 

Y aunque no eran personas normales, todas tenían un lema y una misma filosofía: Run Happy. Corremos porque nos divierte, aunque también nos gusta estar delante. Y cuando no lo estamos, nos enfadamos, nos angustiamos, lloramos. Porque no hemos entrenado para eso, sino para mucho más… Pero rápidamente, sin tiempo para lamentarte, tienes a cualquiera de esas personas para abrazarte, para apoyarte, para traerte un refresco cuando no sabes ni cómo pudiste cruzar ese arco. Y cuando vuelves a casa, no hay margen para quedarse con lo malo, porque en tus recuerdos lo mismo encuentras a alguien haciendo la cucaracha con el Motomami de fondo, que tienes a dos de esas personas abrazándote con todo su cariño para que no olvides que estas viviendo uno de los momentos más dulces de tu ya longeva carrera deportiva. 

Porque esto es BROOKS. Esto es una semana con BROOKS Trail Runners. De la tensión de los días iniciales con la competición acechando, a la distensión de las últimas jornadas echándonos de menos antes de despedirnos. Porque podemos hacer una hoguera de zapatillas en el centro de Chamonix y realizar un conjuro a su alrededor, pero también trabajar para hacer crecer la marca, aportando nuestro granito de arena. Porque podemos comernos helados de 12 bolas, pero también saborear la tensión del reto y la responsabilidad que supone plantarse en una línea de salida para dar una vuelta, parcial o completa, al Mont-Blanc, ante su atenta mirada. Porque podemos chapotear como críos en un jacuzzi entre grandes risas, pero por supuesto también sabemos nadar contra la corriente, la lluvia, el viento y la marea para llegar a esa plaza de Chamonix abarrotada mientras nuestros compañeros esperan atentos para hacer la ola a nuestro paso. 

No es sólo correr. Es correr y algo más. Es un sentimiento de pertenencia, es una mirada atenta, es una necesidad de mejora conjunta, que a muchos nos ha hecho volver a soñar e incluso creer en el concepto de la justicia deportiva que premia de alguna manera todos y cada uno de los esfuerzos, de los madrugones, de los días sin aliento, de los dolores de piernas, de los “no puedo más”.

No sé si se me olvida algo, creo que es todo, pero por si acaso, mientras tanto soñaré con poder seguir soñando. No me despierten. 

 

MARIO MIRABEL. BROOKS Trail Runner

 

EL TÚNEL DEL MONT-BLANC

Últimamente, me cuesta diferenciar si lo que estoy viviendo es realidad o ficción. Todo va muy rápido. A veces no tengo tiempo para pararme y valorarlo. 

Me encuentro a los pies del Mont-Blanc, rodeado de gente increíble para vivir una experiencia que jamás olvidaré. Te guste o no, es la más icónica carrera de trail, la más famosa, la más importante del mundo. Y nosotros estamos dentro. Mi equipo, BROOKS, lo ha hecho a lo grande. Somos más de 150 personas: están los americanos, la prensa, e incluso el CEO de la marca quien no se lo ha querido perder… 

Los españoles nos alojamos juntos en una gran casa. Noto un gran ambiente y pienso que afortunadamente, al competir el martes, tendré tiempo hasta el domingo, día en el que nos marchamos, para disfrutarlo.

La atmósfera es muy buena. Hay muchas risas. Eso me gusta. También a Gamito y a Edu, el capitano. Nos ayuda a quitarnos presión. Como a todos mis compañeros, me gustaría hacerlo muy bien. 

Para mí el objetivo es estar en el podio, pero hay rivales de mucho nivel. Será difícil. No pienso mucho los días antes de la carrera. Intento evadirme entre las risas y el buen ambiente del equipo. Van llegando otros compañeros y esto se va animando cada vez más.

Los que me conocen saben que hago muchas bromas y tonterías para quitarme nervios. Carlos y Damià me siguen mucho el rollo, Gisela baila el Motomami encima de la mesa, Carlos no puede aguantar y sube también. Víctor afortunadamente se ríe por no ponerse serio. Esto es nuestro día a día. Menos mal que Álvaro e Irene aportan un poco de tranquilidad.

Llega el martes y toca correr. La salida es en Courmayeur. Corro la nueva modalidad, la ETC con 15 kilómetros y 1.300 metros de desnivel positivo. Será una carrera muy rápida. Estoy preparado para ello. La llegada a la línea de salida es un poco caótica. La cola para cruzar el túnel de los Alpes que separa Chamonix de Courmayeur es una locura. Vamos con tiempo, pero tengo que coger el dorsal. Después de un par de horas de atasco, por fin, lo tengo colocado en el pecho. Sólo queda correr. Hay muchas ganas.

Me dispongo a hacer mi carrera. Salida rápida tensando el grupo. Me escapo en solitario hasta que sobre el Km. 3 contactan conmigo Jan Margarit, Ruy Ueda y Maximilien Drion, quienes finalmente se harían con las tres primeras posiciones. Corono con ellos la dura subida, sobre 3 kilómetros con 850+. Llego arriba vacío. Se me escapan. Toca remar y sufrir por alcanzar la meta. No está siendo fácil, pero no me rindo y llego en cuarta posición. Estoy satisfecho, aunque esperaba más. Tengo una pájara bastante importante, pero hay están todos para arroparme. Sílvia se da cuenta y me acompaña a una fuente; Javi me trae un refresco que me revive; Josemi, el fotógrafo, me recuerda que casi choco con él en la recta de meta… Es lo que tiene correr a las 14:00. Ya un poco recuperado, veo a los compañeros que están todavía corriendo. Damià ha hecho una gran carrera. Me alegro mucho cuando entra en sexta posición. Lo entrena Borja que también lo hace conmigo, con Gisela y con Mireia. Víctor, técnico de producto, acaba en el top-10. Brutal… Y Ainara, la vasca más sureña, llega también cuarta. ¡Otra medalla de chocolate! 

La vuelta al chalet no iba a ser menos difícil. Estuvimos parados en el túnel durante cuatro horas. Una pena que no pueda poner algún vídeo en este texto, pero tengo uno de Carlos, el jefe de todo, bailando en medio de la carretera una canción de Los Delincuentes que a la pobre Paula -de marketing- no le gusta nada. Menudo viaje le dimos entre rumbas y cantes. Menos mal que luego nos relajábamos en el Jacuzzi y que como cada noche había consejo de sabios. 

Tardaré unas semanas en asimilar esta experiencia. Sólo puedo dar la gracias a todo el equipo por hacerlo posible, y a cada uno de mis compañeros porque sin ellos no sería lo mismo. Nos vemos en las montañas con mucho Run Happy.

 

ÁLEX GARCÍA. BROOKS Trail Runner

 

 

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