Carlos Logroño “Citro”. Pensamientos verticales

Carlos Logroño “Citro”. Pensamientos verticales

 

 

Nos ha costado trabajo encontrar el momento para charlar con Citro. ¿El motivo? Siempre que le llamábamos estaba escalando. Imagino que esa pasión es necesaria para volver a hacer su grado máximo, 8c+, con 50 años. Precisamente, por su gran trayectoria en el mundo de lo vertical, aprovechamos esta conversación para hablar de su punto de vista sobre la evolución de la escalada en general, sin olvidarnos de la suya propia. En ningún momento lo afirma con rotundidad, pero tenemos la intuición de que quizás 2021 será el año en el que Citro entre en el selecto club del noveno grado. Es lo que tiene ser un escalador que cada año escribe su nombre en la historia de esta disciplina.

 

Texto:  Kissthemountain

 

Kissthemountain: ¿Qué tal, Citro? Vienes de escalar, ¿no?

C: Sí. Hacía muchísimo frío.

K: En Granada, también. ¿Por dónde has estado?

C: Entre Alquézar y Vadiello, poco más. Y en Rodellar hasta última hora.

K: ¿Vas todos los días?

C: Unos cinco a la semana.

K: Estás como un chaval. Fanático a tope.

C: Es que me gusta mucho, Juanmi.

K: Hace ya mucho desde que mantuvimos la última charla para Kissthemountain. Fue en octubre de 2017.

C: ¡Sí que ha pasado tiempo!

K: Acabo de estar leyendo un artículo que publicamos en este mismo número sobre la joven escaladora Iziar Martínez. Con 15 años y ya cinco vías de 8c a sus espaldas. También hemos puesto en la plataforma de contenidos el vídeo del tercer 9b femenino de la historia a cargo de Julia Chanourdie. Creo que tiene 24 años. Vienen pegando fuerte las nuevas generaciones, y en el caso de las mujeres casi más.

C: Claro que aprietan. Piensa que esto es un deporte para jóvenes y que además ahora tienen todos los medios. Se hacen muy fuertes rápidamente. Y las mujeres tienen unas cualidades muy buenas para la escalada que están explotando a la perfección. Te hablo de la relación fuerza-peso, la elasticidad, la coordinación, que son en muchos casos mejores en las mujeres que en los hombres. Se acerca bastante el nivel del hombre y el de la mujer. Pronto las veremos hacer 9b+.

K: Tener delante a una persona como tú que, como me dijiste cuando hicimos aquella entrevista de hace ya tres años, comenzaste a escalar cuando la televisión era en blanco y negro, no existía la telefonía móvil y las revistas sólo eran en papel, me hace que quiera saber cuál es tu percepción sobre la evolución de la escalada. Siento que esta disciplina se ha popularizado enormemente en los últimos años, y en ello creo que figuras como Tommy Caldwell, Alex Honnold o Adam Ondra han tenido mucho que ver. ¿Estás de acuerdo conmigo? ¿Estamos ante un cambio de paradigma?

C: Aparte de la película de Honnold, que ya la puedes ver en cualquier avión o en muchas plataformas de contenidos, piensa que el hecho de que esta disciplina haya sido nombrada deporte olímpico ha hecho que suba varios peldaños en popularidad. Mucha gente se ha apuntado a este deporte en rocódromo, no tanto en el monte. Hay una proliferación de la escalada en sí, y sobre todo de la indoor. La evolución de la escalada en roca lleva un ritmo más normal, aunque también la pandemia ha hecho que la gente salga más al aire libre. Ha sido más rápida de lo que se podía esperar. Además, se está viendo el rocódromo como sustitutivo del gimnasio. En vez de ir a jugar al squash o a levantar pesas, vas a escalar, fortaleces el cuerpo, ves gente y luego comentas la jugada tomando una cerveza. El trato es más ameno y cercano que simplemente levantando pesas o corriendo en cinta.

K: El hecho de ser disciplina olímpica ha tirado mucho.

C: Sí, claro. Piensa que la prueba de velocidad será muy atractiva. Muchos rocódromos están montando módulos de velocidad. No sé hasta dónde llegará, pero toda la generación que veníamos de la roca y luego acudimos al rocódromo, vemos que todo esto va como muy disparado. No será el fútbol, pero está claro que se empezará a mover mucho más dinero.

K: ¿Eso te gusta?

C: [Dudas]. Una cosa es que lo que piense a nivel personal y otra a nivel profesional. A las marcas claro que les interesa porque al final venden más producto. A nivel personal, echas de menos la tranquilidad que tenías antes al ir al monte y ver poca gente escalando y con calma. Ahora vas a sitios que están masificados y no puedes escalar las vías cuando tú quieres. Tienes que esperar y mil cosas. Es como en un rocódromo.

 

 

 

Antes estaban los “de pueblo”, por decirlo de alguna manera, y había unas cuantas personas; ahora vas a cualquier sala comercial y está demasiado llena de gente que va allí a divertirse. Y encima con los autoaseguradores, pues más todavía.

K: Y esta gente no va luego a la roca.

C: Exacto, se quedan allí. Conozco a aficionados que hacen viajes simplemente para conocer rocódromos y distintas salas de búlder. Hemos pasado de ir a distintas escuelas de escalada a instalaciones indoor de diferentes ciudades.

K: ¿Habrá campeones o podios de la Copa del Mundo que no pisen la roca?

C: Sí, claro. Por ejemplo, la gente que compite en velocidad por lo general no sale al monte. Son auténticos atletas. Es como un tío que corre los 100 metros lisos. Les motiva bajar el récord más que ir a roca. Nosotros veíamos el rocódromo como un medio para llegar a un fin: entrenar para poder hacer las vías en roca que te habías propuesto. Ahora, el rocódromo es el medio y el fin. Todo sucede ahí. Ponerse fuerte para hacer vías cada vez más duras en el rocódromo. Las pistas de velocidad de cada rocódromo son iguales para poder establecer tiempos comparables en busca de récords. Piensa que ahora se han diseñado pies de gato específicos para velocidad, con empeine especial para que no te frenen en una presa. Las marcas empiezan a diseñarlos específicos para búlder, indoor, velocidad… Todo se está especializando mucho porque existe esa demanda.

K: Citro, sigo preguntándote por evolución. Creo que entre los años 2015 y 2020 hubo un cambio muy grande en la escalada, casi una revolución. Simplemente pensar en los 9c de Ondra y Megos, el free solo de Honnold en el Capitán, el The Dawn Wall de Tommy Caldwell… Ha sido un lustro muy prolífico y que ha supuesto un cambio grande en la escalada. ¿Qué esperas tú tanto a nivel competitivo como en evolución de grado? ¿Crees que se podrá dar un paso más, en los próximos cinco años, hacia el 9c+?

C: En los próximos cinco años, creo que se puede llegar al 9c+. En cuanto a la dificultad, pienso que se hará en grandes paredes, buscando el noveno alto. En competición, como te he dicho, va a haber auténticos atletas. Para estas primeras olimpiadas, la preparación será muy específica, pero a partir de entonces, para París, será todavía más. Todo muy metódico y enfocado a la competición. Los que hayan escalado en roca, cuando terminen la competición, volverán al monte; y los que no, se sentirán y actuarán como atletas olímpicos de alto rendimiento.

 

 

 

K: Ondra nos decía que, si no en los próximos cinco años, en diez se podrá lograr este 9c+. Cambio de tema. En aquella entrevista de la que te he hablado antes, te preguntaba si el componente mental de la escalada se podía entrenar. Me decías: “No, se entrena la fuerza y se aplica escalando o imaginando. Cuanto mayor sea tu imaginación, más posibilidades tendrás de realizar ese movimiento. Si miras los libros antiguos de escalada, se decía que había que tener cuatro puntos de apoyo. Para mover un punto, debías tener otro buscando el cuarto. Hoy en día, en la escalada moderna, se ve que las teorías de Rébuffat eran buenas para su época. En ésta, con la evolución del material y del entrenamiento, las cosas han cambiado. Basta incluso con un único punto de apoyo”. Me gustaría que profundizaras un poco más en el componente mental y me hablases de tu caso en particular. ¿Dónde encuentras tú esa imaginación?

C: Respecto a lo que te comentaba de los puntos de apoyo, y para que veas cómo de rápido va la evolución en la escalada, ahora mismo están desarrollándose las rodilleras. Te hablaba aquel día de cómo los cuatro puntos de Rébuffat pasaban a uno. Pero es que ahora tenemos seis puntos posibles de apoyo: las dos manos, los dos pies y las dos rodillas. Hay una evolución o revolución con las rodilleras. Al final puedes tener un único punto de apoyo, y que éste sea una rodilla. Es una locura revolucionaria. ¿El componente mental? Llega un momento en el que sí tienes que entrenar ese aspecto. Lo entrenas mientras escalas, por ejemplo para evitar bloqueos mentales. Ahora, también se entrena con psicólogos deportivos para la mejora del rendimiento en proyectos o en competición. De hecho, a un atleta o deportista que se hunde moralmente, el psicólogo deportivo lo primero que le dice es que se tiene que ver ganador, visualizarse en el éxito. En mi caso, la diferencia está en la motivación y en lo que me gusta escalar. Mientras me lo siga pasando bien, seguiré haciéndolo. Cuando no, lo dejaré. No me veo escalando por obligación y sin que fluya.

K: Claro que te explicas… Adam Ondra, por ejemplo, nos decía que en su equipo había expertos en fisiología y postura, fisioterapia y psicología.

C: Claro. Ondra aprovecha al máximo todos los recursos de su cuerpo. Lo ves escalar y como mete rodillas, talones… Utiliza todo. Sharma, en cambio, es diferente. SI los ves escalando, observas que son diferentes formas de moverse, de colocarse.

K: La escalada en Sharma es quizás más de instinto.

C: Sí, y de fuerza. Es un control del cuerpo, pero de fuerza, no tanto de postura.

K: ¿Y tú, Citro? Has vuelto a hacer, con 50 años, 8c+, con Hulk extension total… Pero antes de llegar a donde quiero, déjame preguntarte qué sientes al volver a hacer tu grado máximo.

C: Por lo pronto, que te quitas una gran mochila de encima porque has terminado un objetivo y te planteas hacer otro; y, por otro lado, una gran alegría de ver que puedes llegar a ese tipo de dificultad, porque no todas valen para ciertas edades. Me confirmó que podía seguir haciendo vías duras.

K: ¿Sigues aprendiendo?

C: Siempre se aprende. Si escalas en diferentes sitios y con distintas personas, vas aprendiendo. La escalada es un recorrido de aprendizaje. Nadie es experto ni especialista en todo.

K: ¿Te planteas lo que hablábamos antes? Hablo de los seis puntos de apoyo, de tener en tu equipo expertos en movimiento y fisiología, o incluso psicólogos. Voy también hacia un posible paso más en tu carrera. ¿Qué piensas de tus posibilidades respecto al noveno grado?

C: No te digo que no. Igual me pongo con algún 9a que crea que se me pueda dar bien, pero hay que buscar una vía que realmente me apetezca y me motive probar. Bromeo con Alex Huber de que con 60 años haremos 9a. Claro que se puede hacer, pero también tienes que ser consciente de tus limitaciones corporales y mentales. La mentalidad ya no es la de un joven impetuoso, ambicioso.

 

 

Tengo mentalidad, pero también prioridades en la vida. Ves que sí, pero a la vez que no. No se recupera igual que cuando eres joven. Aunque escales varios días seguidos, no puedo estar siempre probando vías duras.

K: ¿Estarías dispuesto a recurrir a nuevas técnicas de rendimiento y a sacrificar muchas cosas? ¿Psicólogo o expertos en postura?

C: No me lo he planteado así, pero sí que he consultado. Sé que tengo un margen de mejora en fuerza en dedos y en otras cosas, y también sé que tengo que seguir yendo al fisio para que me recupere las sobrecargas que se me generan en los hombros.

K: Entonces, estás dando pasos…

C: [Risas]. Sí, estoy consultando los pasos.

K: Hablemos de resistencia y experiencia versus potencia y fuerza.

C: Con el tiempo aprendes una cosa, y es que igual no tienes capacidad para hacer un paso por fuerza, pero sí por colocación corporal y por experiencia, claro. Eso es en lo que falla mucha gente y que yo he conseguido aprender con los años.

K: Entre tus pros está la experiencia y la resistencia.

C: ¿Mis pros? Yo, te diría persistencia y experiencia [Risas]. La persistencia es muy importante porque es un factor psicológico. Muchos no tienen cabeza para probar una vía más de 20 veces, por decírtelo de alguna manera, pero sí para entrenar unas sesiones de locura en un rocódromo. En mi caso, yo no tengo la cabeza para eso, pero sí para darle 30 pegues a la vía si hacen falta. Estando en mi medio, al aire libre, estoy a gusto, no como en un rocódromo.

K: ¿Tienes alguna vía en mente?

C: Tengo pensadas vías y también un proyecto de vía larga de dificultad, pero por la situación que vivimos, los viajes que tenía previstos al extranjero se han anulado y he tenido que mirar en mi zona, en Huesca.

K: ¿Y por tu zona hay algún noveno que se adapte a tus características?

C: Sí.

K: ¿Y tienes ganas para este 2021?

C: Igual lo intento. No digo que no. Lo que pasa es que con esta situación todo cambia de la noche a la mañana.

K: Tú no has parado en 2020.

C: El parón obligatorio de todo el mundo, pero he tenido la suerte de estar confinado en Rodellar.

K: Y con 50 años, has vuelto como al punto de partida con el 8c+.

C: El truco está en, una vez que lo has hecho, seguir con la mentalidad de querer mantener el nivel para no tener que empezar desde tan abajo.

 

 

 

 

K: Pero tu prioridad no es ese noveno, ¿no? Lo contemplas, pero, por lo que me comentas siempre, sigues siendo muy multidisciplinar: hielo, vía larga, dry-tooling.

C: Ese es el problema. Me disperso. El noveno no es mi prioridad absoluta. Para mí lo es seguir divirtiéndome, y para esto necesito hacer multiactividad, viajar, cosas diferentes…, aunque luego me centre tres meses en un sitio.

K: En aquella entrevista te preguntaba qué quedaba de aquel Citro que con 14 o 15 años, en un viaje con los curas a los Mallos de Riglos, decidió que quería ser escalador. Me decías entre risas: “De aquel Citro queda sólo el nombre. Ha evolucionado, pero sigue siendo un tío que gasta las mismas bromas. Claro que también lo ha hecho mi escalada, aunque lo importante es que me sigo divirtiendo. También están las responsabilidades que te pone la vida o que te pones a ti mismo. Yo he seguido un camino y no me distraigo. Lo que queda son las ganas de seguir escalando. Quizás antes tenía más y ahora menos. Aunque tal vez no”. ¿Sabes ya si ahora tienes más o menos ganas de seguir escalando?

C: Sigo opinando lo mismo. Me he trazado un camino y allí voy.

K: ¿Singing Rock? Siempre he visto muy especial que Singing Rock te tenga a ti, y que tú tengas a Singing Rock…

C: Singing Rock apoya a otra gente, atletas, guías… Sí que me tienen como imagen. Ya me tenían en internacional como embajador de la marca. Los conozco desde hace muchísimos años. Piensa que los he visto crecer e ir de menos a más en el diseño de material. Nos hemos apoyado en muchas cosas. Mi relación va a más. Somos amigos. Para mí es la marca con la que he estado media vida. Me hacen partícipe en el desarrollo de muchos productos. Tienen muy en cuenta la opinión del escalador. Es un producto hecho por escaladores y para escaladores. La gente de fábrica, los ingenieros, los de diseño, los de marketing son gente que escala y que viene del mundo de la montaña. No es una empresa de ejecutivos buscadores de números. Son, sobre todas las cosas, escaladores.

K: ¿Que esperas de 2021?

C: Que se acabe esta locura y poder seguir viajando por el mundo disfrutando de esto con amigos. Esta situación cierra mucho el círculo de amistades, y para mí la escalada es un viaje con amigos para conocer sitios y sus gentes. Nos han cortado algo muy grande. Está bien lo que hacemos, pero me falta algo. Y yo no me quejo, porque no he dejado de seguir escalando al menos. Amigos, viajes y paredes del mundo.

 

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