ELINE LE MENESTREL. Mi visita a los Dolomitas

ELINE LE MENESTREL. Mi visita a los Dolomitas

 

Texto por Eline Le Menestrel

 

He escalado toda mi vida. Aunque nací en Fontainebleau, he vivido en Barcelona. Mis padres se trasladaron allí con mi hermana y conmigo por la increíble roca de esa zona de Cataluña. Desde los 14 años, iba muchas veces a Céüse, en el sureste de Francia, donde está la mejor roca caliza del mundo y vías muy largas. Es un lugar perfecto para encontrarse con amigos de toda la vida. Aunque mi familia era de escaladores, nunca me forzaron a realizar esta actividad, pues mi padre no quería que esto se interfiriera en nuestra relación. Eso sí, me dio un gran consejo: “Sé abierta y agradable como un buen compañero de escalada; escucha a tu cuerpo y no sólo a la cabeza; lucha por tu pasión y haz caso al fuego interior que mantiene la llama viva”.

 

 

 

La primera vez que visité Bolzano fue en abril de 2019 para encontrarme con el equipo de Salewa. Entre reuniones, pudimos pasar un día entero en la montaña. En ese momento, sentí que escalar en Dolomitas sería algo primordial en mi vida. En Salewa se aprecia desde el principio la pasión por las montañas. La propia arquitectura de su sede ya lo indica, así como el rocódromo de su fachada o la cafetería donde comen sus empleados con vistas a la naturaleza. Valoran enormemente el tiempo de calidad en la montaña. Siempre cuestionan lo establecido y buscan nuevas formas de realizar las cosas. En el Südtirol, las montañas lo marcan todo, incluso la forma de vida de unos habitantes que entienden desde siempre la existencia junto a ellas.

No sabía mucho de los Dolomitas, ya que quedan lejos del sur de Francia, donde vivo ahora, y no muchos de mis amigos vienen aquí. Escalo sobre todo en los Alpes occidentales. En la sede de Salewa hay muchas fotografías de las Tre Cime di Lavaredo. Aunque no lo creáis, nunca había oído hablar de este conjunto montañoso. 

 

 

Le envié una fotografía a mi padre y enseguida me llamó para comprobar si estaba en Dolomitas: “¡Qué maravilla! Me encantaría escalar algún día allí contigo en memoria de tu abuelo”. En ese momento me enteré de que mi abuelo había estado aquí hacía 60 años, justo cuando tenía mi edad. Pensé que tal vez podría seguir sus pasos por la vía Hasse-Brandler. Sería una forma perfecta de conocer la actividad en esta zona y las raíces de mi abuelo. Mi padre no lo dudó y se apuntó a esta aventura.

Surgían muchas cuestiones: ¿Qué es este lugar? ¿Por qué se le da tanto valor en esta zona al estilo y a la ética? ¿Fue aquí donde surgió la escalada en big walls incluso antes que en Yosemite? ¿Qué atrajo a mi abuelo hasta aquí? ¿Qué sintió mientras progresaba por sus paredes? ¿Pasaría miedo? ¿Encabezaría las vías?

La pandemia creó mucha incertidumbre alrededor de este proyecto. Ni siquiera estaba segura de poder volver a Italia. Mi padre no podría venir y yo dudaba de si quedarme en Francia. Finalmente, en agosto de 2020, en compañía de uno de mis mejores amigos, preparé la furgoneta y me dispuse a pasar un mes en los Dolomitas.

 

 

Cuando viajo a algún lugar por primera vez, suelo aprenderme los nombres de las cumbres antes de venir. Aquí era muy difícil pues hay demasiadas. Tampoco ayudaba el hecho de que los nombres fueran en alemán. Junto a la logística de este tipo de viajes, tuve que seleccionar qué vías escalaría, aprender a escalar por rocas poco estables con pitones oxidados por el tiempo y encontrar las vías de retorno. Todo ello, sin perder el humor para generar una buena atmósfera dentro del equipo y cuadrando horarios con los encargados del rodaje.

Los días fueron perfectos. Ya no me preocupaban esas preguntas que me hice cuando me enteré de que mi abuelo había estado por aquí hacía 60 años. Me centraba en lo que estaba viviendo: ¿Es demasiado complicada esta vía? ¿Qué quiere decir Schlüsselstelle? ¿Podremos rapelar desde el anclaje? ¿Qué ocurre si la cuerda se atasca? ¿Se romperá el punto de sujeción cuando tire? ¿Cuánto tiempo puede llevar este pitón aquí? ¿Qué ocurriría si me cayese en este punto?

Eline escaló en Dolomitas varias vías de gran dificultad durante el pasado verano. Mientras intentaba superar la vía Attraverso il Pesce, en la cara sur de la Marmolada, sufrió una grave caída a la que afortunadamente sobrevivió. Ahora trabaja duramente para recuperarse. Espera volver a la roca con fuerza, aunque no se obsesiona con ello. #PUREMOUNTAIN

 

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