Los hermanos Pou. En busca del legado perdido.

Los hermanos Pou. En busca del legado perdido.

 

Los Pou han entrado en la nueva normalidad con una gran hiperactividad que hace pocas semanas les ha llevado a poner la guinda creando Rayu, una vía que irremediablemente nos transporta a Orbayu. Charlamos con Eneko sobre este último proyecto, pero también sobre el modelo de vida que llevamos en la actualidad, la evolución de la actividad en montaña en general y de la de su cordada en particular. Finalmente, nos detenemos en The Dawn Wall de Caldwell y Jorgeson, y en el solo integral en El Capitán de Honnold. Siempre es un placer hablar con tanta claridad con Eneko.

 

Texto: Kissthemountain

 

Eneko: ¡Aúpa, Juanmi! ¿Qué tal el lanzamiento de la plataforma?

K: Muy bien, Eneko. Estamos muy contentos. Nos habéis apoyado un montón de montañeros y atletas, y en tan sólo seis días hemos tenido más de 25.000 visitas. También en redes sociales hemos notado un crecimiento enorme. Muchas gracias por ayudarnos a difundir este proyecto.

E: La campaña es brutal. Los dibujillos son muy guapos.

K: Sí, han gustado mucho. Vamos al lío Eneko que sé que andas muy liado, pero antes… ¿Qué tal en el confinamiento? Estuvisteis por Mallorca, ¿no?

E: Aunque nos decía todo el mundo que nosotros ya estábamos acostumbrados por las expediciones a aguantar en la tienda muchos días, el confinamiento nos ha resultado duro, pues a diferencia de cuando estás a la espera en una gran montaña, no existía la motivación. Hubo que reinventarse. Estuvimos muy activos. Ha sido un año en el que a nivel laboral hemos adelantado muchas cosas. Estamos a punto de sacar un libro, hemos terminado de montar cuatro películas que teníamos atrasadas, en redes sociales nos hemos dinamizado mucho con directos con la gente… Pero la falta de libertad hizo mucho daño. Estuvimos además mucho tiempo sin vernos Iker y yo. Creo que ha sido la racha más grande.

K: Imagino que un montón de sueños frustrados, de expediciones rotas, pero a la vez ha sido un momento para pensar mucho. ¿Puedes darme alguna conclusión positiva a la que habéis llegado de toda esta situación que vivimos?

E: Creo que una conclusión que saqué ya la primera semana es la misma que reflexioné en la carta que enviamos justo al terminar el confinamiento. Probablemente, el primer mundo iba desbordado. No sé el tercero, pero el primero iba mal. La primera semana dije que ojalá esto nos llevase a hacer una profunda reflexión del ritmo que estábamos llevando. Y esa, en nuestro caso, es que ojalá estuviésemos en un futuro en un punto intermedio entre lo que fue antes del confinamiento y lo que ha sido después. Creo que íbamos demasiado rápido, demasiados viajes y demasiadas historias. Tampoco pido el parón total, sino el equilibrio. Esto mismo pensamos de la vida en general. Las grandes decisiones siempre están en un punto medio, no en un extremo. El yin y el yang de los orientales. Ahí debería estar el punto de salida.

K: Recuerdo aquella carta que enviaste hablando de la necesidad de un cambio de modelo por estar éste agotado.

E: Sí, está bastante claro, Juanmi. Como sociedad, en este país nos tenemos que modernizar desde dentro, en el sentido de que tenemos la segunda crisis en 10 años. Gran parte de la gente que realmente vale o que está más preparada, las grandes cabezas y algunos grandes deportistas, se tienen que marchar porque este país no premia el mérito sino el amiguismo, el enchufismo. Hay que cambiar, y aunque para muchas otras cosas no, aquí habría que mirar al mundo anglosajón. Hay que premiar al que lo vale y lo trabaja, y esto no se está haciendo.

K: Cambio de tema, Eneko. La percepción desde fuera es la gran motivación con la que habéis salido tras todo este parón. Te hablaría incluso de hiperactividad. Un montón de octavos, novenos, Rayu, de la que ahora hablaremos… ¿Cómo se mantiene esto? ¿Cómo se sale innovando de una situación tan delicada? Porque creo que sois los únicos que habéis hecho algo nuevo más allá de una repetición.

E: Al fin y al cabo, después del confinamiento hemos sido nosotros mismos. Seguimos manteniendo una energía desbordante. Es que la tenemos. El otro día lo hablaba la chica de mi hermano [Neus Colom]. Decía que Iker era nueve años mayor que ella, pero con mucha más energía. Uno de los puntos fuertes de los Pou es precisamente esto. Y es que nuestros padres, sobre todo mi madre, tienen un motor espectacular. Nuestra madre tiene 73 años y una gran creatividad, iniciativa y ganas de hacer cosas. Los Pou somos así. Y volviendo a lo de antes… Hemos nacido en un país donde no se premia esto especialmente. Estar en la posición que ocupamos Iker y yo con 43 y 46 años demuestra mucha energía para sacar cosas adelante. Si hubiésemos nacido en el arco alpino o en Estados Unidos, como otros compañeros de The North Face, estaríamos hablando de una realidad completamente diferente. Tenemos una carrera por detrás muy amplia y de la que pocos alpinistas o escaladores pueden presumir a nivel de creatividad y de innovación. Un currículum inmenso porque creamos mucho cada año. ¿Con qué tenemos que pelear? Con un país donde esto no se premia, sino otras cosas que son mucho peores. Vivimos en la cultura del pelotazo. Nosotros trabajamos un montón y recogemos sólo parte del rendimiento que nos llegaría en otros países.

 

 

Ni la mitad. Pero hay que saber convivir con ello. No sé si me he ido por las ramas [Risas].

K: Siempre innovando y revolucionando, Eneko.

E: Contra las dificultades y falta de reconocimiento que hay en este país, no podemos hacer nada. Estamos más empeñados en dejar un legado. Ese es nuestro objetivo. Eso sí podemos hacerlo. Venimos de una tradición montañera en la que de vez en cuando se han hecho cosas muy buenas a nivel de innovación y aperturas. Me viene ahora la sur del Annapurna de Bohigas y Lucas, o la Estrella imposible en el Bhagirathi III, pero no ha sido la tónica nacional. En nuestro país casi siempre ha sido “la primera nacional”, al Dru, a las Grandes Jorasses… Eso está muy bien, pero desde jovencitos nos dimos cuenta de que, si teníamos la capacidad, la ilusión y las ganas, debíamos aportar cosas importantes y que fueran otros alpinistas o escaladores extranjeros los que vinieran a intentarlas. Es el caso de Orbayu y el que posiblemente será Rayu en un futuro, porque estamos convencidos de que esta vía va a ser un súper clásico. Ese es el legado que queremos dejar. Que cuando seamos muy mayores y nos giremos veamos algo muy importante. Porque eso es lo que va a quedar en la vida. El resto es importante, pero para nosotros ni la mitad.

K: Ahora que me sacas lo de Orbayu… ¿Cómo te lo digo? El tiempo dirá si Rayu es lo mismo que Orbayu, pero ¿cuál es tu sensación ahora mismo? ¿La misma que con Orbayu? ¿Puede pasar a la historia? Sé que eres muy humilde, pero quiero que me digas de verdad lo que piensas. ¿Rayu es tan grande como Orbayu?

E: Tengo la sensación, a nivel de grado o dificultad técnica, de que Orbayu es una vía superior. Es más complicada porque la dificultad es mayor en el grado máximo, y además tiene más largos de octavo. Rayu no llega a esta dificultad. Esa es nuestra impresión. Por el lado de la creatividad, quizás Rayu esté por encima porque hay que localizarla en el momento. Hablamos de 2020, un año difícil para hacer cualquier cosa. Logramos una vía muy creativa y chula en un año extraordinariamente complicado para ello. Por el lado de la belleza, Rayu es impresionante, muy buena, con mucha calidad y con dificultad suficiente como para que pase a ser una línea de referencia a nivel internacional. De esto no tengo demasiadas dudas, porque ha dado un largo de 8c, pero es que el resto son, en líneas generales de séptimo.

 

 

 

Y esto quiere decir que una cordada fuerte va a llegar relativamente bien a intentar ese largo difícil a pesar de estar a 500 metros del suelo. Eso hará que venga mucha gente a probar la vía. El abanico se va a abrir más a nivel internacional. La línea es un rutón que la gente va a querer repetir.

K: Háblame más de la creatividad.

E: Nos hemos movido del Urriellu a la Peña Santa que ha estado prácticamente olvidada durante los últimos 20 años. ¡Ojo! Se ha abierto alguna vía de calidad por gente buena, pero creo que no había ningún pepinazo de decir: voy a venir de Austria, Alemania o Estados Unidos a hacer esta ruta. Hemos cogido una línea por mitad de toda la pared y ha salido algo muy directo a la cima, difícil, bonito y en estilo muy moderno, con muy pocos expansivos, con pocos parabolts, uno o dos por largo. Y esto en largos de 7b o 7c no deja de convertirla una línea bastante futurista en la que hay que escalar un montón. Y volvemos a poner, o ponemos, en el mapa internacional, la Peña Santa. Mientras la hacíamos nos juntamos con Siebe Vanhee que acaba de hacer Orbayu y nos preguntaba en qué estábamos. Al enseñarle las fotos del largo duro de Rayu que acabábamos de abrir se quedó impresionado. Nos dijo que estábamos creando algo muy potente. Hizo un post en redes sociales diciendo algo así como que los Hermanos Pou, 11 años después de Orbayu, volvían a reinventar la escalada en Picos de Europa sacándose otro as de la manga.

K: ¡Qué bien, Eneko!

E: Si, muy contentos. Para los tres, para Iker, Kiko [Cerdá] y para mí, era algo muy guapo poder hacerlo. El tiempo dirá sí Rayu puede ser otro Orbayu. Peña Santa es más alpinismo. Tiene muchos ingredientes para ello.

K: Hablemos de evolución. Primero sobre la de la escalada. Para este mismo número le hemos hecho idéntica pregunta a Adam Ondra. ¿Crees que el próximo lustro será tan importante para la escalada como el anterior en el se han producido grandes hitos como el solo integral de Honnold, The Dawn Wall de Caldwell y Jorgeson o el 9c de Ondra? ¿Qué podemos esperar de los próximos años?

E: La verdad es que no me había parado a pensar en lo que me dices. Tu reflexión es muy buena y te doy la razón. No sé qué pasará. The Dawn Wall es algo visionario para la escalada libre en pared. También es cierto que fue un proyecto de siete u ocho años que emergió en el pasado lustro. Que sepa, no se está preparando nada tan especial como esto. El Capitán en solo de Honnold es lo mismo. Llevaba mucho tiempo trabajándose, al igual que el primer 9c. Está claro que se va a evolucionar, sobre todo a nivel de grado, pero no tengo tan seguro que vaya a ser tanto como estos cinco últimos años. Han sido proyecto muy potentes con gente muy potente. No sé si ahora hay gente así detrás de proyectos tan interesantes.

K: Pregunta complicada e incluso puede que sin mucho sentido. ¿The Dawn Wall o la actividad de Honnold?

E: Es difícil. Siempre he dicho que el nivel en Europa es tan alto o más que el de Estados Unidos. Los americanos tienen más soporte para hacer proyectos de este estilo, con mucho más apoyo económico. En Europa nos quedaríamos sin espónsor si dedicásemos tanto tiempo a un proyecto. Te digo esto sin querer quitarles absolutamente nada de mérito a ninguno de los dos. En el caso del free solo estamos hablando de algo muy futurista, que creo que no se volverá a repetir en muchos años. Es una ida de olla de ésas. Es una de las mejores actividades de la historia de la escalada. Así de claro. Es muy difícil de repetir porque necesitas la cabeza de Honnold y, casi, su desprecio por la vida metafóricamente hablando. Los demás ni siquiera jugamos a ese juego. Sólo él. Es una ida de olla mágica. The Dawn Wall nos gusta mucho porque va más en nuestra línea, la de conseguir las cosas con esfuerzo. Si tuviera que decirte algo que no va con nosotros sería que los Pou no entramos nunca a la línea desde arriba, sino siempre desde abajo. Creo que es algo más purista. Es nuestra forma de entender las cosas del mundo de la big wall.

 

 

 

K: A mí la historia que hay detrás de Caldwell y lo que tuvo que superar Jorgeson cuando se quedó atascado me parece más escalada pura. Lo de Honnold, y espero que me entiendas, lo veo más una locura.

E: Sí, pero es una locura preparada, Juanmi. No es cosa de un día porque se levanta con el pie torcido. Llevaba años. En 2013 estuvimos en Yosemite tomando un café y ya nos dijo que estaba detrás de esto. Es una locura, pero relativa. Se lo ha trabajado mucho. No es un suicidio, por decirlo de alguna manera. Las dos actividades son grandísimas. Los dos crean, pero lo que se va a intentar repetir es The Dawn Wall. Es el legado del que te hablaba antes. Está haciendo caminar al mundo de la escalada y el alpinismo. Ese es el valor que nosotros, los Pou, buscamos de cara al futuro.

K: ¿Y vuestra evolución? ¿Hacia dónde vais? En aquella charla que tuvimos con vosotros hace un par de años nos contabais que Iker quería darle una última oportunidad a un proyecto que tenía desde hacía tiempo -imagino que Artaburu-, y que después queríais tomar un camino más alpinístico, más tuyo.

E: Sí, era Artaburu. Sigue siendo así. Vamos ya a hacer dos años de Artaburu y todavía no tiene repeticiones, Juanmi. Como siempre digo, las grandes vías de mi hermano siguen sin repetir. Artaburu es un pepinazo. Iker no quiso graduarla, pero hablamos de una vía de dificultad máxima. La gente la mete como 9b, pero igual es más. Iker, a nivel de roca, es uno de los grandísimos escaladores de la historia. Este año volvíamos a Andes y a Himalaya, pero con esta situación todo se ha parado. Nuestra transición es ahora hacia el alpinismo, aunque hayamos hecho Rayu. Si te fijas, de todos los himalayistas y andinistas, ninguno o casi ninguno ha hecho nada. Nosotros tenemos la capacidad técnica para hacerlo en casa si no es posible ir a las grandes montañas del planeta. Nos encantaría ir a Patagonia pronto, pero quizás este invierno tampoco se pueda viajar.

K: “Siempre ha sido muy importante la concentración, la técnica, la resistencia y sobre todo el aspecto mental. Creerse uno mismo que es posible es la clave del éxito. Nunca dejes de luchar por tus sueños”. Es uno de vuestras últimas publicaciones en Twitter. ¿Por qué?

E: Porque de vez en cuando hay que mandar esos mensajes, no sólo a los demás, sino también a nosotros mismos.

 

 

 

 

 

 

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