Manuel Merillas. Pura raza

Manuel Merillas. Pura raza. Kissthemountain

Manuel Merillas. Pura raza

 

 

Corazón, pasión y ganas. Estas son las primeras palabras en las que pienso cuando hablo con Manuel Merillas, recientemente proclamado campeón de España de Kilómetro Vertical y de Carreras por Montaña en línea, imponiéndose en dos días consecutivos a los mejores corredores nacionales. Devorador de kilómetros y desnivel, amante de pasar el día en la montaña. Manu tiene un estilo de entrenamiento muy personal, alejado de los estándares científicos y del control exhaustivo de parámetros. Su método es la prueba y error. A lo largo de los años, su cuerpo le dice cuando está bien y cuando no, si hay que parar o si toca apretar. A día de hoy, ha demostrado que muy pocos corredores le pueden plantar cara en cualquier disciplina. Y todo ello desde uno de los rincones más salvajes y deshabitados de la cordillera Cantábrica. Pura Raza.

 

Texto:  Alex Colomina

 

Kissthemountain: Hola, Manu. ¿Qué tal estás?

Manuel Merillas: Bien, aunque estos días traigo un dolor de muelas que me dejó para el arrastre. Hoy ya estoy algo mejor. Creo que me vino bien para descansar [Risas].

K: ¡Enhorabuena por ese doble Campeonato de España! Lo hiciste increíblemente. Me alegro muchísimo por ti.

M: Gracias. Ya sabes que siempre preparo carreras entrenando varios días seguidos. Se me da bien meter carga un día y seguir apretando al siguiente. En los campeonatos pasó eso. Empalmé dos carreras a muy alta intensidad dos días seguidos. No deja de ser como los retos que fui realizando este tiempo atrás. Me vino genial, aunque fuera un terreno fácil, ya que en técnico puedo marcar aún más la diferencia. Las sensaciones fueron buenísimas. Alguna gente decía que tenía más ventaja en el vertical que en la carrera, pero yo no lo veía para nada así. El vertical es mucho más específico. Es para corredores que se dedican a distancias cortas, y ya sabes que mis entrenamientos son de todo menos breves. Entreno muchas horas y hago desniveles brutales. Me gusta ganar mucho desnivel en poca distancia, por ejemplo, en Los Albos o Ubiña. No tenía nada claro que pudiera vencer en Jaén. Sabía que estaba muy bien, que subía mejor que nunca, pero al final es una disciplina específica con rivales muy fuertes.

K: Los corredores más jóvenes entrenan específicamente para disciplinas más cortas y pueden tener esa chispa que se va perdiendo con los años. ¿Piensas así?

M: En el vertical hay que tener un poco de cabeza, aunque tampoco hace falta mucha [Risas]. Lo suyo es salir a muerte, claro, pero veo que la gente en la segunda mitad de la prueba se desinfla. En los tiempos de la intermedia yo sólo sacaba a los siguientes entre tres y siete segundos. Muy poca diferencia. Pero de ahí para arriba, en los segundos 500 metros de desnivel de la carrera, pude meterles otros 30 segundos al que menos, y hasta 60 a gente que esperaba con mi tiempo. Salí rapidísimo, pero siempre con progresión a más, no a menos. Mis últimos 500 metros positivos los haría en 15 o 16 minutos.

K: ¿Cómo llevas la salida tipo contrarreloj? Cuesta coger referencias. También en las carreras en línea ahora se sale por cajones.

M: Es raro. Yo por suerte llevaba a Jan Margarit delante y veía de lejos a Larruzea. Margarit salía un minuto antes que yo y fue una buena referencia. Le iba recortando, sobre todo en los pocos sitios donde había que usar las manos. Pasé casi todas esas zonas corriendo y pude ganar mucho tiempo. Es donde me muevo más cómodo y con más facilidad.

K: Estás todo el día entre piedras y grandes pendientes.

M: Eso es. Siempre moviéndome en terreno técnico se nota. 

K: Empiezas con Scarpa. Va a ser una buena ayuda, porque otra cosa no, pero zapatillas gastas a destajo. Mi primer calzado de esta marca fueron unas botas de esquí, pero la gama de trail tiene muy buena pinta.

M: Con las horas que meto entrenando, las zapatillas me duran poco [Risas]. Yo también empecé como tú, con Scarpa como botas de esquí. Tuve las F1 verdes con el fleje. Una maravilla, indestructibles… Un amigo mío, Carlines, sigue con ellas. 

K: Aún se ven por ahí algunas de ese modelo.

M: Luego tuve las Alien de Carbono y ahora las Alien 1.0, las mismas pero el modelo moderno. Para mí son geniales, muy ligeras y cómodas para el día a día. Para correr me encanta la gama de zapatillas. Las de otras marcas se me rompían muy pronto. He tenido modelos que me llegaron a durar cinco o seis días nada más… Con Scarpa, la verdad es que no tengo ese problema. Las que jubilé en el Campeonato de España, las Ribelle, tenían mucha caña. Ni te lo imaginas. Llevarían unos 120.000 metros positivos en tres meses de uso. La suela está muy gastada, lógico, pero por fuera las zapatillas están perfectas. 

 

 

 

Aquí la caliza agarra mucho, pero también se come las suelas.

K: Se agradece poder usar algo así. Da rabia cuando llevas zapatillas rotas con la suela nueva.

M: La mejor prueba que les metí, además del uso diario, fue ponerme a bajar con Arturo Mier a muerte por los Picos de Europa. Para los que no conozcan a Arturo: o bajas bien entre piedras o no le sigues [Risas]. 

K: Rompepiedras bajando [Risas].

M: Da igual donde ponga el pie. Ni mira al suelo. Donde pisa le vale. Y precisamente no le gusta bajar por los sitios fáciles.

K: Os juntasteis unos pocos para un evento con Scarpa. Vi alguna foto estos días.

M: Fue aprovechando el Campeonato de España de la RFEA en Liencres. Estaba Silvia Trigueros y vino gente para probar las zapatillas. Dimos unas vueltas corriendo y quien quiso pudo testar las Spin, las Spin Ultra y algún modelo más.

K: Aprovecha la oportunidad. Me alegro de que estés bien y a gusto con ellos.

M: Sí, estoy muy contento. Ya he lijado tres pares y tengo unos cuantos más en casa para darles buen uso.

K: De bastones no te hace falta patrocinador. Pusiste de moda el bambú.

M: ¡Hombre, claro! Mañana me viene un cargamento de mi colega Carlines que los está cogiendo. Son una maravilla. Los que tengo aquí miden 1’35 metros y pesan 110 gramos cada uno. Los tengo altos para subidas y verticales. También plegables, pero es que los de bambú son más ligeros. Me siento muy cómodo con ellos. A veces me dicen que no se pueden plegar, que no tengo donde guardarlos, pero es que no pesan nada y voy perfecto con ellos.

K: Se acerca Travesera. ¿Qué más objetivos competitivos tienes esta temporada?

M: A ver si se hacen todas. Voy a Travesera y después correré en Livigno. En Italia, además, se hará un meeting del equipo de Scarpa internacional. También iré a Comapedrosa y a Buff Epic Trail, que es Campeonato del Mundo de Skyrunning. 

 

 

 

En los Campeonatos de España saqué plaza para correr el vertical y la maratón con la selección. Después ya me iría a por los retos de Alpes.

K: Quieres intentar batir récords en Mont-Blanc y Cervino… ¿Cómo lo llevas?

M: El récord del Cervino quiero intentarlo sí o sí, hasta que lo vea imposible o lo consiga. Quiero ir a tope e intentarlo todo lo que pueda. Después, estoy entre dos opciones: Mont-Blanc o Monte Rosa. Hablando con Marco de Gasperi, me comentó que en agosto el glaciar por Courmayeur para el Mont-Blanc está demasiado seco y la subida sería más lenta y peligrosa. Según condiciones, quizás después de Livigno, a finales de junio, lo puedo intentar. Si no se pudiera hacer el reto del Mont-Blanc a finales de junio o en agosto, intentaría el del Monte Rosa porque es una subida que sí tiene seguridad para hacerla en solitario en esa época.

K: ¡Qué buenos objetivos para después de darlo todo en competiciones importantes! Ojalá te salga muy bien.

M: A ver. Tengo muchas ganas. Y después de verano, ni idea. Iré sobre la marcha. Sí que me gustaría ir en septiembre al Desafío Urbión ya que tiene plazas para el Campeonato del Mundo de Tailandia. De todas formas, aún no se si quiero ir o no. Según vaya la temporada y las competiciones, decidiré.

K: ¿Ha cambiado tu entrenamiento del año pasado a esta temporada?

M: Sí. Mantengo el volumen, intento hacer la misma cantidad de horas, aunque cueste, pero he aumentado la intensidad. Antes hacía mucho desnivel con menos intensidad y ahora estoy intentando meter más horas de calidad. Mantengo mi línea montañera de terreno técnico y desnivel. Es lo que me gusta, pero estoy apostando por intentar ser más rápido. La semana antes del vertical hice un test y estaba más veloz que en octubre del año pasado, que era cuando mejor subía. Esos segundos los gané en los llanos y las bajadas. Ahora he conseguido correr más rápido.

K: Marca la diferencia. Cada vez todo está más profesionalizado y se corre muy rápido en las zonas llanas.

M: Hay que buscar el equilibrio e intentar ser bueno en todo, aunque cada uno tenga sus prioridades. Si es una carrera muy rápida, a mí en principio no me interesa, pero también es interesante salir de vez en cuando de la zona de confort.

K: ¿Te gustaría competir en llano alguna vez?

M: No. Si lo hago es para poder ser un corredor completo, pero a día de hoy no me llama la atención. No vale sólo subir, bajar, sólo técnico, sino que hay que tener un poco de todo. En las carreras ya no es suficiente con correr a ritmos de 3’30” en los llanos. Para ser completo me planteo hacer un kilómetro en 2’40” como objetivo. Cuando voy a una carrera, la gente piensa que sólo soy técnico, que se me da bien subir y bajar, pero no correr en llano. Se equivocan. Voy con ellos. Me quedo un poco más atrás, y cuando me da por arrancar, a ver qué pasa [Risas]. Siempre intento guardar alguna baza.

K: ¿Cómo se ve Merillas en cinco años?

M: Me gustaría estar como ahora: manteniendo la misma mentalidad y tirando algo más hacia el alpinismo. También me veo trabajando de guía.

K: Quería entrar en el tema de los guiajes de media montaña. ¿Cómo vas? ¿Te gusta el trabajo?

M: Me encanta. Ayer mismo hice la primera parte de Travesera, desde El Repelao (Covadonga) hasta Caín, volviendo después a Poncebos por la ruta del Cares. Salimos a las 04:00 am, porque iba con una chica que va a hecer la carrera y así podía correr una parte de noche. 

 

 

Me encanta trabajar de lo que hago a diario. Te pagan por llevar gente a la montaña… ¿Qué más quiero? Conozco a mucha gente, aprendo cada día y además entreno. Ayer al final fueron 42 kilómetros en siete horas y media por Picos.

K: No llevasteis un mal horario. A ver si le va bien la carrera. ¿Qué aprendiste durante este tiempo sobre el guiaje?

M: A ser paciente, a enseñar y a observar mucho el entorno y a los miembros del grupo. Cuando haces guiaje, vas conociendo a mucha gente, en un rato ya sabes cómo es cada uno. Enseguida te das cuenta cómo se mueven por el monte, quién va mejor y quién peor. Pronto sabes de quién tienes que preocuparte. Haces de psicólogo sin que se den cuenta. Lo más importante es buscar la tranquilidad de todos.

K: Desde que mueves a gente, ¿sientes riesgo donde antes no lo veías?

M: Sí, por supuesto. Con la gente vas con mucho más cuidado. Observas más lo que hay alrededor y calculas todo mucho antes que si vas con amigos. Tenemos que transmitir seguridad. Es nuestro trabajo. Si voy con amigos, la cosa cambia. Les puedo indicar algo, pero confío en ellos y sé que van a salir sin problema de todos los sitios. Con clientes observo y juego con ellos para que vean que tienen libertad y seguridad a la vez. Tampoco me gusta que sientan que estás demasiado encima de ellos.

K: ¿Te gustaría trabajar fuera de la cordillera Cantábrica?

M: Por supuesto. Me gustaría llevar grupos a Pirineos y a Alpes. Voy conociendo algunos sitios y este verano voy a hacerlo mucho más. Todo es a vista de futuro, pensando en trabajar allí en un tiempo. Me encanta conocer lugares nuevos. Yo soy mucho de perderme e investigar. Por eso me ilusiona tanto pensar en conocer sitios nuevos e incluso trabajar en ellos en el futuro.

K: Descubrir rincones es muy ilusionante y hace que el trabajo sea más ameno. Estar haciendo todos los días la misma ruta puede llegar a ser aburrido.

M: Cuando viajo con amigos, disfruto mucho planeando y buscando sitios. Les digo a mis compañeros que tengan libertad, que busquen y propongan. Así, una vez allí tenemos un buen dossier de viaje. Pensando en el tema laboral, es muy interesante ir recopilando todo y aprendiendo año tras año.

K: Para acabar, ¿cómo estás viendo la evolución de las carreras de montaña durante todos estos años?

M: Mi primera carrera fue con 17 años, en 2007 o 2008. Desde entonces han cambiado tantas cosas… Ahora veo que se está convirtiendo en un deporte maduro. Cada vez hay más gente dedicada, más ayudas y patrocinadores. El trail está empezando a ser un deporte más reconocido. Es un muy bonito y vistoso. A veces parece que se va perdiendo la esencia de lo que son las carreras de montaña, pero aún hay de todo. Hay pruebas con mucha esencia y otras con menos. Tú eliges donde corres. A mí me toca seguir la corriente, pero lo hago a mi manera. 

 

 

 

No me gustan muchas cosas y las evito todo lo que puedo, pero hay veces que tengo que chocar con ellas de frente, porque son necesarias para ser mejor corredor. Yo soy como una roca y voy a tirar con todo. Me venga bien o me venga mal, intento mantener siempre mi estilo.

K: Esa es la actitud. Y aunque vayas a una carrera que no se ajuste a ti y saque tus debilidades, luchas con todo y siempre das el callo.

M: Por ejemplo, en una temporada vas a hacer 10 carreras. Hay ocho que te encantan y dos que no te gustan. Hay que hacerlas y sufrir, aunque no te apetezca. Quizás hay unos grandísimos rivales y te apetece medirte con ellos, o quieres ver en qué estado de forma estás. Dentro de mis calendarios suelo meter alguna carrera fácil, con poco desnivel. Así intento sacar la chispa que me falta.

K: Para ser un corredor completo es necesario. Es muy importante que sepas reconocer tus puntos débiles y te focalices en ellos para mejorarlos.

M: Jugar en otro campo. A ver qué pasa. Después se me da bien, porque sé sufrir como poca gente [Risas]. Veremos cómo va evolucionando todo.

K: Muchas gracias por la charla, Manu. Como siempre, un placer. Seguro que tus retos competitivos, personales y laborales avanzan con éxito.

M: Gracias a ti también.

 

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