Reflexiones sobre Marta Galimany

Reflexiones sobre Marta Galimany

 

 

Texto por: Kissthemountain

 

Muchos de los que hoy corremos por montaña, empezamos haciéndolo por asfalto. Los motivos para iniciarse en un deporte que consiste simplemente en hacer distancia tratando que el tiempo empleado vaya disminuyendo son de lo más variado. Unos comienzan de jóvenes y otros con edad más avanzada, pero, al fin y al cabo, en los inicios, para la gran mayoría, por no decir para todos, llevar una vida más saludable es lo que nos impulsa a ponernos unas zapatillas y comenzar a rodar. Cuando uno empieza a practicar este deporte siendo aún muy joven, probablemente el contacto con la pista de atletismo se produce casi desde el principio; si el que se inicia en este deporte a una edad más avanzada siente que quiere dar un paso más y tratar de recortar sus tiempos, el paso por la pista, casi siempre con posterioridad, es indispensable. Entonces llega el momento de realizar entrenamientos de calidad una, dos o tres veces por semana. Es lo que se conoce como series, y en ellas el cronómetro se convierte en uno de los principales protagonistas.

 

 

Cuando nos preparamos para competir en busca de una buena marca en media maratón o en los 42 kilómetros de la prueba reina del atletismo, uno de los entrenamientos que habitualmente se reservan para dos o tres semanas antes del día clave consiste en realizar dos series de 5.000 o de incluso una distancia mayor a prácticamente el ritmo que se quiere llevar en competición. El día que toca esa sesión, prácticamente desde que nos despertamos, todos los pensamientos están puestos en este entrenamiento. El respeto es muy alto porque la exigencia es máxima. Por eso, cuando uno pone en marcha el cronómetro, las dudas son enormes porque del éxito o del fracaso de esta sesión depende mucho la mentalidad con la que uno acudirá a la línea de salida de la prueba para la que lleva preparándose a consciencia durante 15 o 20 semanas, por no decir durante toda una vida deportiva.

Las vueltas a la pista se van sucediendo. Unos miran el crono para ver si el ritmo es el apropiado cada 100 metros; otros lo hacen cada 200. Sabes que, si todo va bien, probablemente en el último 800 serás capaz de incrementar ligeramente el ritmo. Pero, si durante una sola vuelta de 400 metros, se te van dos o tres segundos del tiempo estipulado, probablemente ya no tengas nada que hacer. Aunque sólo sean dos segundos, estos son realmente crueles. Y estamos hablando de una sesión de entrenamiento, no del día de la competición. Porque es en este momento, cuando tu deporte te lo puede dar todo y llevarte a una felicidad que sólo conocen los que logran la marca que buscaban, o sumirte en una gran decepción de la que tardas días, o incluso semanas en salir. Desafortunadamente, los días de éxito son siempre menos que los de fracaso.

No he hablado nunca con Marta Galimany, pero seguro que está de acuerdo con la afirmación con la que termina el párrafo anterior. Y digo esto, porque he entrenado durante muchos años con otra atleta excepcional como es la granadina Ester Hidalgo que hace ya una década fue subcampeona de España de media maratón y de maratón. He vivido con ella momentos de gran felicidad -recuerdo una media maratón de Santa Pola en la que entró como primera nacional en una gran batalla con Marisa Casanueva- y otros en los que ha tenido que pasar por momentos muy difíciles al no tener su día tras meses de duro entrenamiento.

Por eso, por la dificultad de que todo se alinee para que el día clave todo salga según lo previsto, el mérito de Marta es aún mayor.

 

 

Su progresión año tras año indica que está tocada por la varita de las elegidas. Si uno mira en la página de Worldathletics su progresión en distintas distancias, puede comprobar como cada año va superando sus marcas. Sus mejores tiempos de cada año en media maratón son 1:14:18 (2017), 1:13:13 (2018), 1:12:29 (2019) y 1:11:08 (2020), conseguida esta última en el Mundial de Media Maratón en Gdynia (Polonia). Mientras que sus mejores marcas en maratón de cada uno de los últimos tres años han sido: 2:38:25 (2018), 2:30:15 (2019) y 2:27:08, del pasado 6 de diciembre en Valencia con Roger Roca como liebre. Ni que decir tiene que en 2021 se celebra la cita olímpica de Tokio en donde quién sabe si su progresión le llevará a superar el récord de España en posesión desde hace ya 25 años de la palentina Ana Isabel Alonso. Desde Kissthemountain le deseamos lo mejor, para que ese día sea “su” día.

Hace poco se cumplió el décimo aniversario de 226ERS. Son 10 años alimentando los sueños de deportistas de muy distintas disciplinas que apuestan por esta marca para llevar su rendimiento al máximo, a la vez que se cuidan comprendiendo la importancia de consumir productos de la máxima calidad. Nadie en sus comienzos podría prever que la marca que nació en un pequeño despacho de un piso de Alcoy iba a operar hoy en 14 mercados, siendo sus productos una referencia para el resto de marcas y una casi necesidad para atletas como Javier Gómez Noya, Javier Guerra, Iván Raña, Saleta Castro, Joan Pedrero, Daniel Mateo, Iván Álvarez, Pablo Villa, Leire Martínez, Anna Comet, Eneko Llanos, Daniel Osanz, Virginia Pérez Mesonero, Adrían Ben, y también para, entre otros, la protagonista de estas líneas, Marta Galimany.

 

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