SANDRA SEVILLANO. Energía y perseverancia

SANDRA SEVILLANO. Energía y perseverancia

 

 

Madre apasionada y corredora de gran calidad, Sandra Sevillano, vizcaína de 36 años, nos cuenta cómo ha llegado al más alto nivel en el mundo de las carreras por montaña. Activa durante toda su vida, empezó a tomarse en serio este deporte después de su primer embarazo, y en poco tiempo estaba peleando codo con codo con las mejores corredoras del panorama nacional. Tras ganar la Copa de Euskadi y la Copa de España empezó a acudir a citas internacionales, atesorando un subcampeonato de Europa de Skyrunning en la Ultra Maga Skymarathon en Italia en 2019. 2020 no le ha hecho perder las ganas de mejorar y competir, sino todo lo contrario. Perseverancia, ilusión, planificación y familia.

 

Texto:  Álex Colomina

 

Kissthemountain: Hola Sandra. ¿Qué tal estás? ¿Cómo va la temporada? En la Tenerife Bluetrail no tuviste tus mejores sensaciones, lo pasaste mal, pero lograste acabar. Tras sufrir en carrera, llegar a meta ya es un premio.

Sandra Sevillano: Hola Álex. Todo muy bien, gracias. En Tenerife me la jugaron los nervios. Hacía más de un año que no me ponía un dorsal y me presentaba a un Campeonato de España con una preparación a contrarreloj ya que venía de una lesión de rodilla que he arrastrado unos cuantos meses. Quería intentar pelear por las plazas para el Mundial, pero me quedé fuera del podio y no pudo ser. Lo pasé muy mal en la carrera con el estómago y me fui desinflando. En el kilómetro 43 estuve a punto de tirar la toalla, pero soy muy cabezona. Había ido allí unos días antes, dejé a los críos organizados y no quería retirarme con tanto trabajo detrás. Quise aguantar e intentar mantener el cuarto puesto hasta meta. Me dio rabia quedar fuera del podio, pero después, haciendo un balance general, acabé contenta. Si no hubiera sido por el estómago, habría tenido un buen resultado ya que me encontraba fuerte.

K: Aún con los problemas del estómago hiciste muy buen tiempo.

S: Sí, pese a tener que pelear tanto contra mí misma no fue malo. A ratos tenía que andar. Estaba vacía, con el estómago muy revuelto, deshidratada… En las carreras suelo mantener mi energía muy constante y allí no era capaz. Las circunstancias a veces no están en nuestras manos. Da rabia, te preparas a consciencia, son muchas horas de entrenamiento, de conciliar con el trabajo y la familia…, pero hay que seguir. Ahora toca pelear para intentar coger plaza en el europeo.

K: Lo bueno es que la rodilla no te dio molestias durante la carrera.

S: Por esa parte, genial. Ha sido una lesión larga. Infiltraciones y muchos dolores de cabeza. Contacté con un podólogo de Cádiz, Juan Carlos Blanco, y dio con la clave de mi problema: la pisada. Esa era la raíz de la lesión y apareció al fin la solución. Con disciplina durante toda la rehabilitación, no me ha vuelto a dar ningún problema. Entre esa lesión y el Covid, que también lo pasé, ha sido un año a trompicones. Llegar a Tenerife, a la Bluetrail, fue todo un reto y un premio.

K: Además, este año, como ha habido pocas carreras, en todos los eventos hay mucho nivel, ya que los corredores tenéis menos competiciones adonde acudir. Los Campeonatos de España de Mágina fueron un ejemplo.

S: Así es. En Jaén hubo mucho nivel. Yo no tuve margen de preparación para poder acudir y me quedé con las ganas. En Tenerife quería intentar dar lo que tenía. Las semanas previas fueron muy buenas, doblando entrenamientos, ajustando la dieta… Iba a por todas, pero lo que pasó no está en mi mano y no puedes controlar todo. Estaba muy nerviosa. Es raro en mí. Creo que me afectó estar tanto tiempo sin competir y la presión de querer hacerlo bien. Hay que quedarse con lo positivo que fue la vuelta a la competición. Di todo lo que tenía y acabé cuarta.

K: ¿Cómo se presenta el resto de la temporada? ¿Qué objetivos tienes?

S: Estoy pendiente de la confirmación de una prueba el mes que viene en Niza, el Ultra Trail Côte d’Azur Mercantour, que cada vez tiene más nombre y en estos últimos años ha habido bastante nivel. No correré la distancia más larga, pero me apetece competir e ir ajustando el calendario en carreras importantes. El objetivo principal será intentar coger la plaza para el europeo, que es en Portugal. También quiero hacer Transvulcania. Coincide con Gorbeia Suzien, que me encanta, pero quiero ir a La Palma. Hay motivación para intentar algo diferente. Este año voy haciendo el calendario sobre la marcha. Me voy enterando de las carreras y voy a ir ajustando los entrenamientos según donde vaya a competir. Otros años tienes el calendario mucho más marcado, pero con esta situación cuesta.

K: Es normal. Con la pandemia no ha habido eventos y era imposible organizarse un calendario con tiempo. No sabíamos nada y así no hay manera de planificarse. Ahora parece que todo va arrancando y que en breve va a volver a haber un montón de carreras.

S: Tal cual. Por eso voy sobre la marcha. También me gustaría ir a la de El Paso, que es Campeonato de España por selecciones de la RFEA, en agosto. Quiero ir a las carreras donde haya más nivel. Mi objetivo prioritario del año era coger plaza para el Mundial. Se me ha escapado, así que ahora voy adaptando el calendario para alcanzar la forma que nos da la competición. Hay un pico que sin competir nunca lo tienes.

K: Seguro que te van a salir muy bien. Yo no lo dudo.

S: Yo también pienso que sí. Cambié de entrenador y lo he notado. En dos meses ha conseguido muchos cambios positivos.

 

Nunca había corrido 74 kilómetros. La más larga que había hecho fue en el Campeonato de Europa Ultra de 2019 en Italia, Maga, con 50 kilómetros y 5.000 metros de desnivel positivo. Fue mi primera ultra. En Tenerife eran 74 con 3.000+. Distancias y desniveles diferentes por lo que el entrenamiento fue distinto. Mi antiguo entrenador, Octavio Pérez, me metía mucho más volumen, un entrenamiento más tradicional, aunque también trabajaba con sus famosas series triangulares. Ahora he combinado mucho más el entrenamiento con la bicicleta y he hecho el volumen de otra manera. 

K: Yo vengo del ámbito del rendimiento y, muchas veces, sólo cambiar el método ya funciona. No significa que un entrenador sea mejor o peor. Simplemente, cuando llevas unos años entrenando de una manera, aunque se esfuerce por hacer el entrenamiento variado, tus adaptaciones van a ser menores. Cuando se cambian totalmente los estímulos y se trabaja con otro método vuelves a tener grandes adaptaciones por los diferentes estímulos.

S: Eso me ha pasado a mí. He cambiado dos veces de entrenador. Empecé con Juan Carlos Llamas que aún hoy es mi nutricionista. Después del segundo embarazo, en 2017-2018, me fui con Octavio Pérez. Hubo un cambio y se notó mucho. Además de lo que siempre digo de las hormonas del embarazo, fue una gran mejora a nivel de rendimiento. Tuve un año muy bueno con mis primeras carreras internacionales. Con Octavio también tuve mis logros, pero sentía que había cosas que tenía que mejorar y necesitaba que el entrenador se ajustara un poco más a mí. Hoy, mi preparador es Rogelio Macías, que está muy metido en el tema montaña. Los entrenamientos son de otra manera y los estoy cogiendo muy a gusto. Con el paso del tiempo te vas conociendo, vas viendo cómo responde tu cuerpo y me estoy adaptando muy bien a todos estos cambios. Estoy muy contenta.

K: ¿Cómo fueron tus inicios?

S: Empecé a correr un poco antes del embarazo de mi primer hijo. Yo era una persona activa, de ir al gimnasio y hacer algo de ejercicio para encontrarme bien. Después de ser madre fue cuando me calcé las zapatillas de una manera más regular e intensa, a partir de 2010. Empecé a correr en asfalto. No tenía tanto tiempo para ir al gimnasio como antes. 

 

 

 

Así que salía de casa, corría un rato y vuelta. Con un bebé cambia radicalmente tu forma de pensar. Mi primera competición fue en 2012, una San Silvestre en Errekalde. Fui a probar y quedé segunda. Había mucha gente y me sorprendió el resultado. Eso me hizo querer competir más y seguir entrenando. Al poco corrí un 10K en Bilbao que gané. Luego me metí en la Media Maratón de Bilbao y también llegué la primera [Risas]. Para mí ganar fue increíble. La siguiente fue una media maratón en Donosti. Eran dos vueltas a un circuito y se me hizo un poco pesado, casi que aburrido. 

K: Ahí empezarías a pensar en ir a la montaña.

S: Así llegó mi primera carrera de montaña: la Bilbao Mendi Trail. Me encantó y me lo pasé muy bien. Entré segunda y se me abrió un mundo nuevo. Descubrí que correr por montaña me iba a gustar mucho. Empecé a apuntarme a competiciones de la zona y a tener muy buenos resultados.

K: ¿Qué sensaciones recuerdas de las primeras carreras?

S: Yo siempre iba con la mentalidad de llegar a meta. Te vas enfrentando a distancias y terrenos nuevos. Tienes esa incertidumbre de lo desconocido. Lo que sí recuerdo es cuando me llamaron para correr mi primer Campeonato de España de Clubes. Era en Isaba, terreno técnico, y entré tercera. Lo ganamos y ahí aún no sabía gestionar los nervios de antes de competir. Con el tiempo los vas templando y te acostumbras. 

K: ¿Qué diferencias notaste en tu paso del asfalto a la montaña?

S: Nada que ver. El asfalto se me hacía mucho más monótono, más explosivo, teniendo que mantener un ritmo constante durante mucho rato… La montaña es diferente. Subir, bajar, llanear, paisajes, sensaciones… Y otra cosa importante es el ambiente. Lo que yo sentí es que en el asfalto era muy competitivo. En la montaña también competimos y queremos ganar, pero me parece un entorno mucho más sano. En las carreras de montaña hay mucho compañerismo. En asfalto la gente está más con los tiempos, más exigente… Tampoco es que yo compitiera mucho, pero no terminó de convencerme.

K: Al pasar a la montaña tuviste una progresión muy rápida y enseguida empezaste a estar al nivel de las mejores corredoras. Primero, Copa de Euskadi; después, Copa de España y Campeonato de España el mismo año, carreras internacionales…

S: Siempre digo que me gustaría saber hasta dónde puedo llegar, cuál es mi límite. No quiero parar hasta ver cuánto puedo mejorar. Ganar en España, pensar en mi primer evento internacional en Escocia…  Aún se me pone el vello de punta. Llegar a esas pequeñas o grandes metas es lo mejor. La Ultra de Maga fue muy especial. Entrar segunda en un Campeonato de Europa… Sin palabras. Entrena y piensa en grande. No hay más secreto.

K: Quería preguntarte por la carrera de Maga. Te rompiste dos dientes, te supiste recomponer y acabaste, además en el segundo escalón del podio. Por lo poco que te conozco me da la impresión de que eres muy perseverante y de que vas a por tus objetivos sin dudar.

S: Tuve una caída de lado y no sé dónde puse las manos [Risas]. El golpe realmente fue en la barbilla. Me pilló con la boca abierta y del rebote se rompieron los dientes. Noté esa arenilla en la boca y sabía que había algo. En ese momento iba segunda. Me adelantaron dos chicas y yo estaba un poco despistada. Luego me volví a centrar y pude meterme en carrera en el kilómetro 35. En el 44 salí despedida con una rama y por suerte no me hice nada. En tantas horas te puede pasar de todo [Risas]. 

K: Un poco accidentada la carrera…

S: Esa carrera fue darle la vuelta a todo. Iba con la selección, estaba en Italia en un Campeonato de Europa, tenía que ir con todo y acabar como fuera. Muchos me decían que se habrían retirado, pero yo no lo contemplo. Abandonar en una carrera es lo último. Tiene que ser por una lesión que ya no me deje avanzar en condiciones o fuerza mayor, pero no por otra causa, y más siendo carreras importantes.

 

 

 

K: Entras en 2019 en todo lo alto y de golpe llega la pandemia.

S: Tenía todo el calendario preparado. Iba a combinar las Skyrunner World Series con las Golden Trail World Series, un calendario muy internacional. También de golpe el equipo Prozis dejó de patrocinarnos. La pandemia fue la excusa perfecta. Fueron muchos cambios. A todos nos ha afectado esto de una manera u otra. Mi objetivo todo ese tiempo era la Ultra del Montseny. Iba a ser Campeonato de España y se suspendió cinco días antes. Fue un golpe duro. Entrenando y preparando la competición hasta el último momento y al final nada. En 2020 sólo me colgué un dorsal en febrero, en la Snow Running de Leitariegos, en León.

K: No hubo muchas oportunidades de dorsal en 2020…

S: Los que pudieron competir fueron los de Transgrancanaria y poco más… Se fastidió el tema, pero ahora vuelve todo, va a haber mucho y hay que estar ahí. La gente está muy fuerte, pero intentaré dar guerra.

K: ¿Qué es lo que más te gusta de correr?

S: Cuesta describir lo que me aporta correr por montaña. Me carga de energía. Eso no te lo da correr por la calle. Te evades de todo, disfrutas de la naturaleza, ves el paisaje desde una cima… Todo me llena de buenas sensaciones. 

K: ¿Puedes compaginar bien el entrenamiento con los críos?

S: Suelo entrenar temprano, a las 6:00 o 6:30 de la mañana. Cerca de casa, en Santurce, tengo un monte de 400 metros para entrenar entre semana. El gimnasio abre a las 6 de la mañana y allí aprovecho cuando tengo que hacer bici o algo de fuerza. Hay días en los que no trabajo y puedo entrenar más tarde, cuando están en el colegio. Ahora, en las vacaciones, tocan madrugones y compaginar. Al final, quien quiere puede, y saca tiempo de donde sea.

K: Aunque este deporte requiere muchas horas, organizándose el tiempo puedes hacer muchas cosas.

S: Así es. A veces entreno por la mañana y meto la sesión de fuerza por la tarde. Me organizo como puedo. Son deberes y hay que cumplir con el entrenador.

K: Ahora estás con un equipo recién creado, NaturWarrior. Tiene muy buena pinta y estáis un grupo de corredores y corredoras muy potentes.

S: NaturWarrior ha nacido en la pandemia y eso es de agradecer. 

 

 

Estoy muy contenta. Tiene mucha proyección y estamos gente muy maja y fuerte. Manu, Fran, Ikram, Abel, Raúl, Silvia, Zaid… Tenemos un ambiente genial. 

K: A disfrutarlo. Yo siempre digo que lo mejor que tiene el deporte y el trail, cuando pasan los años, son las amistades. A corto plazo le das importancia al rendimiento y a los resultados, pero cuando va transcurriendo el tiempo, de lo que te acuerdas es de los momentos vividos, de las experiencias compartidas y de la gente tan maravillosa que te vas encontrando y conociendo.

S: Es verdad. Lo que vives antes de las carreras, cuando estamos juntos, es una maravilla. Siempre aprendes de los demás, compartes mucho y mejoras. Son experiencias que te llevas para siempre.

K: Para acabar… ¿Sueños que tengas a corto o medio plazo que quieras compartir con nosotros?

S: Un sueño sería correr un mundial; ganarlo sería increíble. Un europeo también me vale. Ya que quedé subcampeona, a ver si llego al primer puesto. Dar un poco de guerra todavía y hacer algo de ruido. Aún queda Sandra Sevillano para un tiempo.

K: ¡Seguro que sí! 

S: Lo que nos deje y nos permita el cuerpo. Tengo 36 años y veo que las de 40 van como balas… ¡Así que aún tengo margen!

K: Muchas gracias por la charla, Sandra.

S: Igualmente. Ha sido un placer.

 

Hoy Sandra nos ha llenado de energía. Una mujer con ganas de comerse el mundo, trabajadora y constante. Organizándose es capaz de sacar tiempo para entrenar con calidad y preparar las competiciones muy bien y seguir llevando con ilusión todas sus cosas adelante. Sandra transmite ganas de comerse el mundo, de ir a por todas hacia sus objetivos y de disfrutar cada momento de su vida. A veces las cosas no salen como uno quiere, pero somos conscientes de que todo no se puede controlar. Saber adaptarse y querer mejorar es la clave. Energía y perseverancia.

 

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