The North Face. Unknown Factors.

The North Face. Unknown Factors.

Texto: Kissthemountain.

 

Es inevitable que el comienzo de estas líneas nos lleve de nuevo a la tristeza que el mundo de la montaña sintió hace poco más de un año cuando la noticia de la muerte de Hansjörg Auer, David Lama y Jess Roskelley sacudió a toda la comunidad montañera con independencia de su lugar de origen. Pero este artículo no pretende escarbar en ese sentimiento del ser humano que nos llena de rabia y dolor ante lo poco natural de la muerte de tres jóvenes en la plenitud de su vida que se habían convertido en referentes en el mundo del alpinismo. No, lo que estás leyendo pretende provocar otro sentimiento que ni siquiera sé si tiene nombre. Es una mezcla de tristeza y felicidad, un camino en el que ambas se dan la mano. Nostalgia y ganas de vivir. Recuerdos que nos sacuden por dentro, pero a la vez nos arrancan una sonrisa. Pesimismo y optimismo. Rechazo y honor. Aceptación de su muerte y “feliz” inspiración. Si alguno de los que estáis leyendo estas líneas conocéis el nombre de este sentimiento del que estoy hablando, le agradecería que me lo dijera.

 

 

Y quizás, para facilitarte este favor, si decides dárnoslo, puede ser inspirador ver el vídeo que acompaña a este artículo y que muestra a los hermanos Pou, Matty Hong, Jacopo Larcher y Siebe Vanhee rindiendo honor a la figura del alpinista austriaco dando continuidad a aquel proyecto en Baspa Valley que imaginó en otoño de 2018 para ser realizado justo un año después y que se truncó a medio camino. Un proyecto sin más objetivo que el de honrar la memoria de Hansjörg en un mundo de paredes de granito, desde las rocas del valle hasta las caras más escarpadas de altos picos, en el noroeste de la India al que llegaron con sus mentes y corazones abiertos, y con ese enfoque alegre que Auer transmitía en toda exploración que más allá de un acto físico, se convertía en un estado mental.

Vuelvo a leer la carta que escribieron los hermanos Pou sobre la ceremonia de despedida de su amigo austriaco. Intento proceder como si se tratara de un trabajo de los que me encargaban en el colegio cuando tenía 15 o 16 años y me pedían que extrajera las tres ideas clave. Seguro que en aquel momento hubiera levantado la mano para pedirle al profesor, Antonio Arboleda, que por favor nos dejara resaltar más de tres ideas, pues el texto estaba lleno de ellas.

 

 

Seguro que ese profesor se negaba y me decía que uno de los objetivos de ese trabajo era precisamente fomentar nuestra capacidad de síntesis. En ese hipotético trabajo del pasado, probablemente habría dado un orden diferente al que hoy os expongo en busca de vuestro aprobado en forma de aceptación. Allá voy.

En la ceremonia de despedida -no sé por qué pero no quiero llamarle funeral- celebrada -vaya forma contradictoria de referirse a la realización de un evento de este tipo- el miércoles, 1 de mayo en el valle austriaco de Ötztal, la familia de Hansjörg estuvo acompañada, además de por sus más allegados, por la otra familia de Auer entre los que estaban Reinhold Messner, Peter Habeler, Thomas Huber, Tamara Lunger, Simon Anthamatten, Kilian Fischhuber, Anna Stöhr, Jorg Verhoeven, Jacopo Larcher, Emilio Previtali, Roger Schaeli, Barbara Zangerl, Markus Eder, Much Mayr y, por supuesto, los hermanos Pou. Señor profesor, creo que no es necesario decir nada más.

El segundo aspecto a destacar quizás no sea el más reseñable, pero me niego a omitirlo. Cuentan los Pou que el abrazo de mayor duración lo dieron a la madre de Hansjörg.

 

 

Un abrazo no entiende de idiomas. Casi sus únicas palabras que entendieron fueron las de “dadle un beso muy grande a vuestra madre”. De nuevo la misma universalidad que la de un abrazo: el del amor que una madre profesa por su hijo.

Pero no quiero que ese difícil equilibrio entre tristeza y ¿alegría? se rompa. Por esto concluyo ya con el último de los tres aspectos de esa carta de Iker y Eneko que, como un trabajo de escuela, me he propuesto resaltar. Cito textualmente de su carta: “desde esta última expedición que realizamos en 2015, no habíamos coincidido para una grande, pero en el Mountain Festival del año pasado en las Dolomitas italianas, nos hizo un bonito guiño, cuando tras su charla delante de un público entregado y numeroso, le preguntaron qué echaba de menos y qué le gustaría hacer en los próximos años. A lo que él respondió que le gustaría volver de expedición con los hermanos Pou. Por supuesto, nos sentimos halagados. Esa expedición se tenía que haber materializado este otoño: Hansjörg, Siebe Vanhee, Jacopo Larcher y los Pou compartirían nuevamente aventura en el Himalaya. Pero no podrá ser tal como todos lo habíamos soñado. Hansjörg no estará y habrá que decidir qué hacemos.

 

 

Lo cierto es que ahora mismo todo el mundo está roto y tendremos que esperar a tomar las decisiones en frío”. Es realmente increíble que el germen de la expedición recogida en el vídeo que acaba de presentar The North Face que os mostramos en este artículo ya estaba en el día del último adiós a Hansjörg.

Repito: es realmente increíble que el germen de “UNKNOWN FACTORS” ya estuviera aquel primero de mayo. Como también fue increíble la vida que llevó el alpinista austríaco y que todavía hoy inspira a miles de montañeros. Y también repito lo siguiente: ¿alguien sabe cómo se llama ese sentimiento que es medio tristeza medio alegría que hoy nos genera pensar en la figura del grandísimo Hansjörg Auer?

 

 

 

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